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![]() mike, punto de encuentro y de partida27 / 07 / 2010 [17:29 Por Arnulfo Mora Orozco: Miguel Ordoñez, más conocido como MIKE, partió para siempre la noche del pasado sábado. Mike fue, es y será digno de recordarse siempre. Como pocos, Mike tuvo la capacidad de escoger su manera de vivir, y hasta su lugar para morir. Un paro cardiaco le arrebató la vida dentro de su bar “El Ejecutivo”, establecimiento diseñado por él mismo, que estaba por cumplir dos años de su inicio y que fue mudo testigo de la partida de Mike Ordoñez. Mike fue popular, fue un personaje extrovertido, fue un bohemio a carta cabal. Ante todo fue un gran amigo. Si vida fue organizar, administrar y operar bares, desde luego con la categoría que le imponía su especial gusto. Primero el Surkrone, le siguió el Altrinke, después el Sargento Pimienta, que fue su eterna adoración de aquellos tiempos, y por último El Ejecutivo, que inicio al lado de su amigo y momentáneo protector, Sergio Heredia y que siguió después bajo su responsabilidad con el respaldo del también su amigo el ingeniero Héctor. Y esto solo fue lo que construyó en esta ciudad porteña, de la que Mike se alejó por algunos años y a la que regresó para morir en ella. Mike fue un punto de encuentro para muchos. El mar y la pesca atraparon la voluntad y la vida del muy querido y apreciado Mike. Contó cientos de veces como se salvó de naufragar y tal vez de perecer en la tragedia más sonada en esta zona, cuando cuatro pescadores naufragaron en alta mar en una lancha de pesca. Tres se ahogaron, uno sobrevivió y este aun reside en esta ciudad con mar y puerto. Mike se salvó de esa aventura para seguir construyendo otras más en tierra. Pocos sabemos de donde vino Mike, pero eso fue siempre de importancia poca. Los ambientes bohemios construidos por Mike fueron reacios ajenos a la prostitución y al “fichaje” de “su tripulación”, como llamaba a las muchachas que con el se hicieron a su estilo. Celoso de su trabajo, comprometido con él mismo, siempre sus clientes estaban sobre cualquier otra cosa. Mike le dio vida a su inseparable “Monge”, un muñeco de madera vestido de tarje café, que en broma presentaba a cada nuevo cliente a manera de bienvenida. Al paso de los años Mike fue construyendo un equipo de colaboradores, hombres y mujeres, a los que siempre defendió de conocidos y foráneos. Curiosamente, tres de los cuatro bares que operó Mike se ubicaron en la misma calle, Nicolás Bravo, y a solo unos metros de uno y otro conforme iban pasando a formar parte de su historia. El Surkone, El Sargento Pimienta y El Ejecutivo. El Altrinke se ubicó en el vado a espaldas del Seguro Social, paralelo a la avenida principal. Mike tenía al morir 66 años recién cumplidos, varios años menos de los que representaba en realidad. Mike es de los pocos, quizás hasta el único, que conoció una esquela a su nombre gracias a una confusión producto de un rumor de que había muerto quién sabe donde. Una esquela que fue producto del aprecio de quienes fueron sus primeras compañeras de “tripulación”. De eso habrán pasado unos cuatro años. La esquela se repite hoy pero ahora sí “efectiva”. Mike Gustaba de coleccionar boinas y una era su eterna compañera, fotografías que adornaban y adornan el negocio, además de piezas de barcos y banderas que portan las embarcaciones. Mike no tripulaba solo su nave. Tuvo siempre o casi siempre a compañeros como “Chavita” hoy con su salud quebrantada, Anabel, compañera de Chavita, a Tony Cruz, su músico y cantante de “cabecera”, además del C.P “Navarrito”, su entrañable y siempre amigo, sin pasar por alto a las varias chicas, unas no tan chicas, pero a las que siempre dispensó un trato como “sus chicas”, miembros todas de “su tripulación”. Mike decía a manera de reto que su deseo era morir dentro de su bar pero en especial en esta ciudad con mar. Deseo concedido, y reto vencido. “De aquí salgo solo con los pies por delante”, retaba el inquebrantable Mike. Así fue su final. En los últimos días la salud de Mike parecía doblarse. Logró casi vencer su problema de salud. No fue esta directamente la que le arrebató la vida. Mike fue un bohemio, no un borracho. No recuerdo haberlo visto vencido y mucho menos hablando incoherencias. Siempre a la mano tuvo su bebida preferida, el bacardí blanco combinado de coca-cola. No hubo otra bebida que le apeteciera. Mike tuvo otro deseo y muchas veces pedido y advertido a sus amigos. Que al morir fuese incinerado y sus cenizas fueran lanzadas al mar. El primero se concedió, el segundo y el último gran deseo de Mike depende de sus familiares. Mike no fue artista pero sí cantaba. Mike no fue un borracho pero sí bebía. Mike era enamorado pero no tenia pareja, Mike vivía solo pero siempre acompañado. Mike no era rico pero tenía alma con poder. “Tus Ojos”, “La Chancla” y “Juan el Pescador”, eran las preferidas de Mike y de sus amigos clientes. Con su estilo bohemio, con su voz inconfundible, eran parte de un corto repertorio pero que no hacía falta más. Ese es el Mike que se ha ido pero que igual queda en cada una de sus amistades. Mike fue un punto de encuentro y de partida. DESCANSA EN PAZ AMIGO MIKE. |
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